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El 10% de los hombres mayores de 40 años sufre la enfermedad de la curvatura de pene
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11.01.14 - J. L. ÁLVAREZ
El 10% de los hombres mayores de 40 años sufre la enfermedad de la curvatura de pene

Uno de cada diez hombres mayores de 40 años padece de curvatura de pene o enfermedad de Peyronie, según un estudio reciente publicado en la revista The Urologic clinics of North America. Sin embargo son muy pocos los varones que prestan atención a una enfermedad que afecta de manera considerable tanto a la calidad de vida como a las relaciones sexuales, y que irá a más si no se le hace frente mediante tratamientos farmacológicos, físicos o quirúrgicos.

Según los expertos, el principal obstáculo para que los hombres afectados no reciban el tratamiento correspondiente es que no reconocen que tienen esta patología, que se caracteriza por una fibro-esclerosis del pene, debida en su mayoría a la rotura de los vasos sanguíneos de los cuerpos cavernosos del miembro masculino. Una investigación reciente publicada en The Journal of Sexual Medicine analizó la percepción que tenían unos 200 hombres y comprobó la gran mayoría subestimaba la curvatura de su pene. “A día de hoy todavía existen muchos prejuicios dentro del campo de la medicina sexual y muchos hombres no consultan sus problemas por vergüenza o por desconocimiento de que lo que tienen es una enfermedad que se puede tratar”, asegura Mariano Rosselló Barbará, director del Instituto de Medicina Sexual. Por todo ello, el especialista insiste en que éste es “un trastorno infradiagnosticado”.

La enfermedad de Peyronie puede aparecer entre los 20 y 80 años, aunque la media de edad de los afectados ronda los 50. Se mide en grados y su evolución es variable aunque tiende a ser progresiva. Existen muchos factores que pueden estar implicados en su origen como la existencia de infecciones, la predisposición genética, los problemas vasculares, la ingestión de determinadas medicinas, la diabetes o la hipertensión. En la mayor parte de los casos se adquiere debido a micro traumatismos repetidos de los vasos sanguíneos de los cuerpos cavernosos del pene. Esto tienen lugar durante la relación sexual.

Esas roturas originan una cicatriz o placa fibrosa que provoca la pérdida de elasticidad de la zona. Esto hace que el pene “no se actúe como un cuerpo elongable y elástico cuando se llenan de flujo sanguíneo los cuerpos cavernosos durante la erección y por lo tanto el pene se arquea hacia esa dirección (la de la cicatriz)”, apunta Mariano Rosselló.

Sus principales síntomas son “dolor durante la erección, pérdida de rigidez, curvatura progresiva, placa o nódulo fibroso en el pene o acortamiento del mismo, lo que dificulta bastante la práctica de relaciones sexuales”, enumera el especialista.

Esta dificultad para practicar sexo “ocasiona problemas psicológicos como ansiedad o falta de autoestima, y otros que afectan a la pareja como la insatisfacción, la falta de deseo o incluso el dolor coital en casos en los que la vagina debe acomodar un pene con un grado de curvatura muy pronunciado”, advierte el director del IMS. Otro estudio estadounidense publicado también en The Journal of Sexual Medicine analizó a más de 800 hombres con curvatura de pene entre 30 y 90 grados y cuya media de edad era de 57,7 años. “El 70,8% de ellos manifestó tener dificultad para realizar el coito y el 80,4% reconoció que el número de relaciones sexuales mantenidas eran menos frecuentes”.

Tratamiento dispar

El tratamiento farmacológico consiste en la administración de testosterona, estrógenos, vitamina E o corticoides, pero existe controversia acerca de la eficacia de estos ya que hay un estudio científico que realmente haya demostrado la eficacia en detener o corregir la enfermedad.

Para los casos en que la enfermedad está en su fase inicial se recomienda el uso de técnicas como la iontoforesis. Se trata de la aplicación de un fármaco por vía tópica mediante unas microcorrientes de baja intensidad que consiguen una mejor penetración del principio activo bajo la piel. Este tratamiento demuestra efectividad si es aplicado en los primeros 12 meses desde la aparición de la enfermedad.

Una investigación de la Universidad Autónoma de Madrid publicada en la misma revista el pasado mes de noviembre comprobó como la terapia de tracción del pene era también “efectiva en fase aguda de la enfermedad de Peyronie en términos de reducción del dolor, disminución de la curvatura y mejora de la función sexual”.

En cuanto a la cirugía, existen tres tipos: “El enderazamiento del pene sin exéresis o extirpación de la placa de fibrosis. La exéresis del tejido fibrótico y enderezamiento y, por último, la exéresis de la fibrosis intracavernosa e implante de pene, para casos en los que la curvatura ha afectado la capacidad de obtener una erección”, detalla Mariano Rosselló.