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Los otros males de la esquizofrenia
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19.09.12 - J. P. PARRA

El mal control de diabetes, tabaco y obesidad reduce en 15 años la esperanza de vida de estos enfermos

Los otros males de la esquizofrenia

:: MIKEL CASAL

Tratar a un paciente con esquizofrenia no es fácil. Tanto, que el 83% de los médicos de familia de la Región admiten que les faltan habilidades y formación para atender a estos enfermos correctamente, según una encuesta que ha realizado la Consejería de Sanidad entre 500 facultativos de Atención Primaria. Solo un 17% considera que tiene toda la cualificación necesaria, y apenas un 18% se siente cómodo en el manejo de fármacos antipsicóticos. No solo es complicado el control del tratamiento propio de la esquizofrenia. También lo es el seguimiento del estado general de salud del paciente, que en general suele ser peor que la media.

La esperanza de vida entre quienes padecen esquizofrenia es 15 años inferior a la del resto de la población. La culpa la tienen unos mayores índices de obesidad, diabetes y tabaquismo, entre otros factores. El 28% de estos pacientes fallecen por suicidio, pero son las enfermedades cerebrovasculares e infecciosas las que provocan una mayor mortalidad (más del 60%).

Por todo ello, la Consejería de Sanidad inició en enero en el área de salud del Noroeste el programa Intégrame, un proyecto que pretende mejorar la formación de médicos y enfermeros y conseguir un seguimiento más adecuado de los pacientes. El plan se va a extender a toda la Región tras los primeros resultados, que apuntan a «una mejora del 20% en el registro y control» de los factores de riesgo, según explicó ayer la consejera, Ángeles Palacios. Este mismo año, el programa se ampliará a Cartagena, Cieza, Reina Sofía, Morales Meseguer y Cieza. En 2013, llegará al Altiplano, La Arrixaca y Lorca.

Cuando se inició el proyecto en el Noroeste, Sanidad se encontró con que en un 80% de los casos ni siquiera estaba registrado en la historia clínica del centro de salud si el paciente con esquizofrenia fumaba o no (el tabaquismo afecta al 70% de estos enfermos). En una misma proporción, se desconocía si tomaban alcohol, y en un 95% si consumían drogas. Ambos son factores de riesgo muy peligrosos que llevan a recaídas en los pacientes.

En definitiva, la atención a los afectados por esquizofrenia recaía prácticamente en exclusiva en los centros de Salud Mental, de forma que los enfermos solo acudían a sus ambulatorios a que los enfermeros les aplicasen el tratamiento (habitualmente inyectado). Pero ni siquiera en ese punto había un control adecuado, porque no había citas programadas periódicamente, sino que era el propio paciente «el que las solicitaba a demanda», explica Asensio López, coordinador de programas de la Consejería. De esta forma, si el enfermo abandonaba el tratamiento -algo habitual- podía pasar demasiado tiempo antes de que los médicos detectasen el problema.

Ahora, los enfermeros citan a los pacientes con regularidad, y no solo administran el tratamiento. Han sido formados, mediante sesiones clínicas, para que sean capaces de detectar síntomas de recaída. De esta forma, tanto si el paciente no acude a la cita como si se observa alguna anomalía, el psiquiatra del centro de Salud Mental y las familias son informados de inmediato. También se ha formado, con este mismo objetivo, a los médicos de los centros de salud. Ahora, ese modelo ya implantado en el Noroeste se expande al resto de la Región. El programa Intégrame se desarrolla gracias a la financiación de la compañía Jassen-Cilag España.