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Psicología
«Conseguir la felicidad depende de nuestra propia voluntad»
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05.05.15 - RAQUEL SUÁREZ

María José Botía Directora en Murcia del Instituto Europeo de Psicología Evolutiva

«Conseguir la felicidad depende de nuestra propia voluntad»

María José Botía, en el Centro Cultural Las Claras Cajamurcia.

La felicidad es en parte genética y fruto de las circunstancias pero, sobre todo, depende de nuestra propia voluntad. Por este motivo, la psicóloga María José Botía explica que es necesario potenciar nuestras fortalezas para poder conseguir un estado de ánimo positivo. María José Botía es directora en Murcia del Instituto Europeo de Psicología Positiva y coordinadora de Investigación en Altas Capacidades y del proyecto 'Talent, intervención Cognitivo-Creativa en altas capacidades'. Botía abrirá mañana', con la ponencia 'Gimnasio Psicológico. ¿Cómo potenciar nuestras fortalezas?', el ciclo de conferencias 'Psicología positiva' que se desarrollará hasta el viernes, en el Centro Cultural Las Claras Cajamurcia,

-¿Cómo se puede utilizar la Psicología Positiva para cambiar un estado de ánimo?

-En el estudio de la ciencia de la felicidad se encontró que en nuestro estado de felicidad general hay una parte genética, un peso de las circunstancias y una parte muy importante de nuestra voluntad. Ésa es la parte que podemos trabajar para cambiar nuestro estado de ánimo. Para ello, podemos entrenar nuestra capacidad de percibir aquellas cosas buenas que ocurren en nuestro día a día y que, en muchas ocasiones, pasan desapercibidas.

Un ejemplo podría ser escribir cada día tres cosas buenas que te hayan pasado, como hacer un diario de eventos y emociones positivas. Pero es importante matizar que nosotros trabajamos con cada caso en particular, personalizando cada ejercicio, y que éste se ajuste a la necesidad que cada persona puede tener, siendo realistas con la situación de cada caso particular.

-¿Cuáles son las fortalezas que deben entrenarse en el gimnasio para la mente?

-El Gimnasio Psicológico es un espacio en el que hacer abdominales con la mente. Es un taller semanal en el que cada día aprendemos cómo utilizar una de las 24 fortalezas, como el optimismo, la creatividad, la inteligencia emocional, el liderazgo, el trabajo en equipo, la gratitud y el autocontrol, entre otras. Trabajar las fortalezas ayuda a afrontar el día a día con más optimismo, resolver las dificultades y abordar nuestros retos diarios.

-¿Cuál es el plan a seguir para tener una mente saludable?

-La meditación, la concentración y el autoconocimiento (lo que en Psicología llamamos 'mindfulness'), son herramientas muy poderosas para alcanzar plena conciencia de lo que estamos viviendo aquí y ahora, para vivir cada momento con plenitud. Además, debemos trazarnos un plan que contemple, por ejemplo, el logro de un pequeño objetivo cada día. Focalizar nuestra atención en conseguir este objetivo nos ayudará a aumentar nuestro bienestar y a ir sembrando un cambio de actitud optimista ante los retos del día a día.

Por otra parte, es muy importante fomentar relaciones sociales que sean constructivas, así como tomar consciencia de nuestros logros. Esto último nos ayudará a sentir que podemos hacer cosas, a creer en nosotros mismos y a sentirnos satisfechos con las metas que vamos consiguiendo. Reservar espacios para nosotros mismos, en los que desarrollemos tareas que nos produzcan bienestar, de esas en las que parece que el tiempo pasa sin darnos cuenta, es otra de las claves en ese camino hacia la felicidad. Además, es gratificante experimentar que empleamos nuestra capacidad y potencial en todo aquello que desarrollamos.

Por último, hay que aprender a experimentar emociones positivas, como la gratitud, la alegría o la esperanza que proporcionan bienestar y hace que disminuyan las emociones negativas proporcionalmente.

-¿Hay qué pensar siempre en positivo, a pesar de las circunstancias?

-De forma literal, por poder, se puede. Otra cuestión es que sea sano hacerlo. Por ejemplo, pensar que no me va a pasar nada malo aunque vaya a 200 km por hora por la carretera no es muy precavido. Pensar en positivo es constructivo cuando se ajusta a la situación que estoy viviendo. Eso sí, tener la esperanza de que con un tratamiento puedo curar una enfermedad es un paso para, por lo menos, intentarlo. Las personas optimistas viven un 19% más de tiempo, según estudios realizados por la Clínica Mayo de Estados Unidos, así que merece la pena intentarlo.

-Uno es como es y como tal hay que aceptarlo. ¿Qué tiene que decir al respecto?

-Los grandes cambios comienzan por uno mismo, por eso, si queremos cambios constructivos, empecemos por cómo nos tomamos lo que ocurre y cómo queremos empezar a reaccionar a partir de ahora. Nuestra educación ha estado muy centrada en la falta, la ausencia o el error, ahora toca equilibrar un poco la balanza descubriendo y utilizando los talentos que cada uno tiene. Aquí son muy importantes la voluntad y la proactividad que ponemos en ese cambio. Es necesario salir de la zona de confort para enfrentarnos al reto de empezar realizando pequeños cambios que acaben siendo un nuevo hábito en nuestra forma de enfrentarnos a ciertas situaciones. Para ello, podemos aprender habilidades y herramientas para comenzar con ese cambio.

-¿Cuándo se sabe que ha llegado el momento de pedir ayuda?

-En el caso de la terapia es importante pedir ayuda cuando experimentemos un intenso malestar general que impida nuestro óptimo funcionamiento diario y que afecte a nuestra rutina, nuestro patrón de sueño, de alimentación, al rendimiento laboral o las relaciones personales. También podemos acudir a un psicólogo antes de experimentar este malestar, de modo preventivo, al igual que practicamos deporte para cuidarnos y prevenir enfermedades. El papel del psicólogo es parecido. En nuestro centro llevamos procesos de crecimiento personal, que enseñan a la persona a manejar sus emociones, trabajar habilidades y focalizar nuestra atención en las cosas positivas de nuestra vida, así como potenciar el bienestar de la persona.

-La gente todavía evita decir abiertamente que va al psicólogo. ¿Por qué se siguen viendo como tabú los problemas de la mente?

-La figura del psicólogo ha ido cambiando hacia una visión más positiva aunque sí es cierto que hoy día, todavía, nos encontramos con que, en ciertas situaciones, es más fácil comentar que vamos a un dentista a que acudimos a un psicólogo. El psicólogo se relaciona con terapia psicológica y no es siempre fácil pedir ayuda por miedo a los prejuicios sociales, por vergüenza o el miedo a sentirnos débiles ante una situación.

-Parece que ya ni siquiera sabemos educar a nuestros hijos sin ayuda. ¿Qué ha ocurrido?

-Estamos viviendo, en los últimos años, una época de muchos cambios, no sólo a nivel tecnológico, sino que también ha cambiado nuestra sociedad, la educación, los modelos familiares y la manera de relacionarnos y comunicarnos socialmente. Educar a los niños en el manejo de emociones, habilidades sociales, valores, etcétera, es una labor en la que hemos de implicarnos todos colectivamente. Por ello, los psicólogos tenemos la función de enseñar herramientas para enfrentarnos a los retos del día a día y adaptarnos a los cambios que acontecen en nuestra sociedad.