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Psicología
El cerebro también tiene un corazón
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13.03.12 - PAZ GÓMEZ

La Academia de Medicina organiza charlas sobre el poder del cacao y los efectos de la primavera en las neuronas

La Semana del Cerebro se dedica esta edición a divulgar la nutrición, la salud en las emociones y las relaciones sociales

El cerebro también tiene un corazón

«Todo lo que es bueno para el corazón también lo es para el cerebro». María Trinidad Herrero, catedrática de Anatomía Humana de la Universidad de Murcia, se puso tan contenta al leer este fin de semana esta afirmación de Valentín Fuster en una entrevista porque es la esencia del programa de divulgación que ha diseñado para la Semana Mundial del Cerebro, que comenzó ayer en la Real Academia de Medicina y Cirugía con la entrega de premios al certamen de pósteres artísticos que mejor han reflejado los aspectos de esta octava convocatoria: emoción, nutrición y envejecer activamente y en sociedad.

Cada tarde, de hoy y hasta el viernes, los interesados en los secretos del cerebro sabrán cómo nos afecta la primavera, qué alimentos le benefician, los efectos perversos de las drogas o las maravillas que proporciona el cacao. Porque se trata de ser «muy coloquial» sin perder el rigor científico, como apunta Herrero, también secretaria general de la Academia de Medicina.

A Francisco Toledo lo toca hoy explicar la relevancia de la salud mental en el proceso de desarrollo y envejecimiento cerebral tomando como ejemplo la primavera. ¿De verdad 'la sangre altera'? «Y 'las mañanitas de abril buenas son de dormir'. Estos refranes reflejan la paradoja entre euforia y fatiga que produce el aumento de la luminosidad en nuestros neurotransmisores. Que además responden a los ritmos circadianos de cada persona: unos sienten euforia en primavera y decaimiento en otoño, y otros justo al contrario», señala Toledo.

El también profesor de la UMU dice que «lo importante es no psiquiatrizar estos síntomas y diferenciar entre un hecho puntual y una depresión real». ¿Cómo? Pues una persona que sufre una depresión se despierta de madrugada, siente desesperanza, culpabilidad, imposibilidad de tirar con su vida. Al bajarle la serotonina, está muy cansado por la mañana y mejora por la noche... Todo eso obedece a una enfermedad psiquiátrica, y biológica».

'Mensajeros alegres'

Recalca que obedece a una falta de noradrenalina, dopamina y serotonina, los llamados 'mensajeros alegres', y «no a un problema de voluntad. Lo peor que le puedes decir a un enfermo así es que ponga de su parte, que puede solo porque lo tiene todo». Igual que insiste en que los trastornos mentales requieren su tratamiento, critica el abuso de fármacos en la sociedad. «No aguantamos ningún malestar y enseguida recurrimos a la pastilla».

De los afectos al plato. «Si comer sano es beneficioso para las tuberías del cuerpo, también es fundamental para proteger el cerebro de la neurodegeneración». Julián Castillo, director de I+D+i de la empresa de extractos naturales Nutrafur, subraya que «no hablaré de curación, sino de prevención». Y en ese aspecto los flavonoides, que se encuentran en las verduras y las frutas, y el omega-3, el de los pescados, son potentes cuidadores de los órganos humanos.

Y resulta que algunos placeres gastronómicos, como el chocolate, son beneficiosos para salvaguardar el cerebro. La catedrática Herrero explicará al público que «ya se sabía que el cacao tenía propiedades antioxidantes, pero resulta que también equilibra el sistema arterial, y todo ello también es positivo para el cerebro por ser un elemento contra el envejecimiento, incluido el placer que provoca porque elevan las endorfinas». Hasta simplemente olerlo es saludable porque «sus propiedades organolépticas generan ondas 'theta' al aspirar su olor -cuenta la doctora-. Se trata de ondas cerebrales lentas, las iniciales al sueño o en procesos de relajación que además hacen que la mente rinda mejor».

Pero la mesura es la clave entre lograr salud o sobrepasarse. El chocolate, como aconseja Herrero, debe tener al menos un 70% de cacao, y el chocolate blanco está excluido. Y la cantidad diaria máxima de consumo son 30 gramos, el equivalente a una onza. También es importante diferenciar entre una tableta y comer bollería industrial que utiliza los olores y el aspecto del cacao para captar nuestros sentidos, pero que es comida basura y no contiene ninguno de los beneficios anteriores. Otro consejo: mejor dejar la onza en la lengua para que se deshaga lentamente para activar tanto los receptores gustativos como el tacto... El pastelero Andrés Mármol preparará una sorpresa a base de cacao y té. Un delicioso cóctel de antioxidantes para cerrar con endorfinas la Semana del Cerebro.