Rosácea: cara roja y piel sensible

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Rosácea: cara roja y piel sensible
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27.01.10 - Dr. Martínez Escribano

Piel de la cara con rojeces, y que se enrojece todavía más al entrar en un local donde el ambiente está caldeado, al exponerse al sol, con el estrés emocional, o al ingerir bebidas calientes, alcohol o picantes, caracterizan a los pacientes que padecen una enfermedad de la piel llamada rosácea. En ocasiones es más conocido el término cuperosis, para referirse a las fases iniciales de la rosácea, donde aparecen rojeces en la cara pero todavía no hay lesiones inflamatorias (similares al acné, con incluso pústulas). Se trata de personas con pieles muy sensibles e intolerantes, y con problemas para encontrar una crema que les vaya bien pues, con frecuencia, algunos componentes de los cosméticos les provocan sensación de picor o de quemazón y empeoran los signos de la enfermedad. El diagnóstico y tratamiento precoz ayuda a un mejor control de los síntomas y a evitar la progresión de la rosácea.

Es importante que las personas que padecen rosácea sepan manejar bien su problema y saber qué deben hacer y qué deben evitar, y para ello deben conocer cuáles son los desencadenantes de sus brotes. Por ejemplo, la limpieza y cuidado de la piel puede ayudar a disminuir la rosácea o, por el contrario, si se usan productos inadecuados, empeorarla.

Dado que la piel de los pacientes con rosácea tiene un estrato córneo (zona más superficial de la epidermis) muy frágil, dicha piel se irrita con mucha más facilidad que otras. Por ello, algunos consejos básicos son:

- Durante la limpieza de la cara, evitar friccionar o rascar la piel, pues ello puede empeorar los síntomas. Por tanto, conviene evitar exfoliantes.

- Usar una limpiadora suave, sin fragancias, aplicada suavemente con las yemas de los dedos, y secar cuidadosamente con una toallita o disco absorbente de algodón.

- Si se lava la cara con agua, usar un jabón suave y agua templada, no caliente.

- No aplicar medicamentos tópicos, u otras cremas, inmediatamente después de limpiar la cara, pues pueden aparecer molestias como quemazón, picores o mayor enrojecimiento. Es mejor, esperar cinco o diez minutos, para que la piel esté bien seca.

- Usar a diario una crema hidratante con efecto barrera y, a los cinco o diez minutos, un protector solar con factor 30 o superior. Se puede usar un maquillaje ligero con efecto fotoprotector.

 

Aunque los pacientes con rosácea deben evitar focos de calor y habitaciones y locales muy caldeados, la rosácea con frecuencia también empeora en invierno con el frío y el viento de la calle. En estos casos, se puede recomendar el uso de prendas de abrigo que cubran la cara dentro de lo posible, evitando lanas y tejidos ásperos.

En general, el tratamiento de la rosácea siempre requiere consultar al dermatólogo, pues hay que seleccionar el tratamiento más adecuado para cada paciente y explicar las normas básicas para evitar brotes. Entre los tratamientos para la rosácea, se puede recurrir a los clásicos, como algunos antibióticos tópicos u orales (eritromicina, minociclina, clindamicina…) o el ácido azelaico tópico. También se puede recurrir a las nuevas tecnologías y usar la luz pulsada (IPL) o el láser vascular, cuyos efectos beneficiosos sobre las rojeces y vasos dilatados son definitivos o muy duraderos, y con pocos efectos secundarios.

El Dr. Martínez Escribano es dermatólogo del Hospital Virgen de la Arrixaca y de la Clínica Openderma

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