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Dermatología
La Dermatología cumple 100 años
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07.02.09 - CARMEN BRUFAU /
La Dermatología cumple 100 años
PREVENCIÓN. Un doctor explora los lunares en la piel, durante una revisión en una consulta. / ARCHIVO LV

La Dermatología actual empezó a perfilarse como especialidad en la Europa del siglo XIX. Hasta entonces, el concepto, descripción y modos de interpretar las enfermedades de la piel son los mismos que han ido conformando la medicina a través de la historia.

Aunque en los textos bíblicos se citan ya algunas enfermedades de la piel, es en la Grecia clásica cuando Hipócrates (460 AC-370 aC) hace las primeras descripciones dermatológicas. Durante el imperio romano, Plinio describe el herpes zóster y Celso (25 aC-50 dC), en su libro Medicinae libri octo, describe con precisión dermatosis como la alopecia en áreas, el forúnculo, la lepra, la sarna y una tiña inflamatoria que aún hoy llamamos kerion de Celso.

Galeno de Pérgamo (129-200 dC), en sus comentarios de los libros de Hipócrates, atribuye las enfermedades de la piel a alteraciones de los humores. Sus teorías no solo son aceptadas y extendidas en el mundo clásico, sino que permanecen prácticamente inalteradas hasta el siglo XV. Durante la Edad Media y el Renacimiento se conservan los conocimientos médicos de la antigüedad. Los árabes conocen y transmiten las teorías de Hipócrates y Galeno e introducen algunos tratamientos como los ungüentos mercuriales, los baños de aguas sulfurosas y el arsénico. Destacan las aportaciones de Avicena (980-1037), que describe las elefantiasis y Avenzoar (1113-1162) en España, el ácaro de la sarna.

Durante los siglos XIII, XIV y XV adquiere enorme importancia la lepra, enfermedad de hondas repercusiones socioculturales, que motivó la creación de numerosas leproserías en Europa y el norte de África.

Avances

El Renacimiento supone una recuperación de las doctrinas clásicas y un progresivo distanciamiento de la medicina árabe. A finales del siglo XV, Vesalio inicia la anatomía descriptiva y la medicina científica con su obra De humani corporis fabrica (1493). En el siglo XVI surgen los primeros intentos de clasificación de las dermatosis, pero hasta el siglo XVII no se producen los avances que permitirán a la medicina evolucionar hasta los conceptos actuales, descartando hipótesis no confirmadas y utilizando la racionalidad y el empirismo.

Thomas Sydenham (1624-1689) elabora con estas bases una Historia descriptiva del conocimiento adquirido por apreciación sensorial, según los conceptos botánicos en boga, ordenando las enfermedades de la misma manera que Linneo (1707-1778) clasificará más tarde las especies vegetales.

Etapa Morfológica: Nacimiento de la Dermatología. La observación clínica motivó el auge de la dermatología y la venereología, que aunque no surgirán como verdaderas especialidades hasta el siglo XIX, empiezan ya a fraguarse en el siglo XVIII. En la segunda mitad aparecen los primeros tratados de dermatología, se empieza a concebir la piel como un órgano y Plenck (1735-1807), clasifica las lesiones cutáneas por primera vez según su morfología externa en una obra de clara influencia botánica. Estas ideas favorecieron los estudios clínicos y la descripción y diferenciación de síntomas mediante la observación de las lesiones a la cabecera del enfermo. Esta nueva actitud clínica, permitió la clasificación de las enfermedades por órganos y sistemas, lo que condujo a la división en especialidades médicas.

La medicina positivista o científico-natural, comienza tras la revolución francesa (1789-99) como un nuevo enfoque de la medicina, junto con la industrialización y la llegada de una nueva burguesía. A medida que esta nueva visión de la medicina fue desarrollándose, se superó la explicación tradicional de las enfermedades cutáneas como signos y síntomas de afecciones internas y la piel empezó a ser considerada como el lugar donde se desarrollan enfermedades.

Reconocimiento

La Dermatología y la Venereología fueron reconocidas como disciplinas médicas a principios del siglo XIX. La formación en dermatología exigía aprender a distinguir las diversas lesiones cutáneas por su forma, color y consistencia, para ello las lesiones eran representadas mediante figuras moldeadas en cera y con frecuencia, el artista moldeador formaba parte del equipo médico. Con la institucionalización de la Dermatología y Venereología y el incremento de la comunicación científica en la segunda mitad del siglo XIX, las clínicas de Dermatología y Venereología se extendieron por toda Europa y se establecieron departamentos y cargos docentes. Se fundaron sociedades y revistas y se organizaron congresos nacionales e internacionales.

Las tres escuelas más importantes fueron las de París, en el Hospital de San Luis, Viena en el Hospital General, y Londres.

En España, José Eugenio Olavide (1836-1901) introdujo las enseñanzas de los grandes maestros franceses y con él se inicia la historia de la dermatología española moderna y surge en Madrid el primer hospital con 120 camas dedicadas exclusivamente a enfermos de la piel. Escribió una gran obra con dibujos de las lesiones cutáneas y descripciones clínicas, titulado Atlas de dermatología general y clínica iconográfica de las enfermedades de la piel o dermatosis editada en 1873 y organizó en el hospital un museo de modelados de cera de lesiones de la piel, que llegó a tener más de 1.000 piezas. En 1909 se fundó la Academia Española de Dermatología y Venereología, que agrupa a todos los dermatólogos. Este año se celebra el centenario.

El descubrimiento de los microbios causantes de muchas enfermedades como la gonorrea, la lepra y alguna tiña a finales del siglo XIX y la sífilis a principios del XX, impulsó una nueva interpretación del enfermar, que tendrá a partir de este momento una causa externa o ambiental y aparece la idea de defensa del organismo contra un elemento invasor.

Investigación

Durante el siglo XX se va ampliando el concepto de enfermedad incorporando nuevas ideas como la del «terreno» o predisposición constitucional, de gran importancia en dermatología. Más tarde, al comprobar que la misma causa externa puede inducir distintas manifestaciones en diferentes pacientes, aparece el concepto de alergia, favorecido por el nacimiento de la inmunología.

El conocimiento de la fisiología de las emociones y del Psicoanálisis por Freud (1856-1939), configura una visión total del hombre enfermo, no solo en el plano estrictamente orgánico o biológico, sino también psíquico. Nacerá la Patología Psicosomática, tan importante en la medicina actual, particularmente en Dermatología, especialidad que incluye numerosas enfermedades íntimamente relacionadas con trastornos psico-afectivos.

También se desarrolla la dermatopatología y se recupera en la segunda mitad del siglo XX la vertiente quirúrgica de la dermatología.

España es uno de los países pioneros de la Dermatología quirúrgica, concretamente desde la escuela de Granada, con el profesor F. de Dulanto. Gracias al desarrollo de otros campos como la Bioquímica y la Biotecnología, en la segunda mitad del siglo XX y comienzos del XXI son la Biología molecular y la Genética las que mayores y más importantes contribuciones han aportado a distintas ramas de la Medicina, particularmente a la Dermatología.