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Piel - Estética
El arrepentimiento y una técnica más eficaz disparan el borrado de tatuajes
23.05.16 - :: COLPISA / AFP

La demanda de estos servicios aumentó un 39% en Estados Unidos durante el año pasado

El arrepentimiento y una técnica más eficaz disparan el borrado de tatuajes

Una sesión de borrado de tatuajes. :: IGNACIO PEREZ

los ángeles. Para hacerse un tatuaje hay que estar muy seguro, y más si incluye el rostro de un ser querido o el amor infinito hacia alguien. Hay estudios que muestran que cada vez más estadounidenses se tatúan (uno de cada cinco adultos, según uno de ellos), pero también que cada vez más se arrepienten de haberlo hecho. «En los últimos cinco años, hemos visto un gran aumento de la cantidad de personas que buscan que se les borre un tatuaje», dice Dan Mills, presidente de la Asociación Estadounidense de Cirugía Plástica Estética (Asaps).

El año pasado 46.500 estadounidenses recibieron un tratamiento para eliminar un tatuaje, lo cual representa un aumento de 39,4% comparado con el año anterior. «Mucha gente se los hace borrar porque no quieren que sus hijos los vean y luego vayan a hacerse un tatuaje ellos mismos», relata Mills, que trabaja en la región de Los Ángeles. «Y algunos se los sacan porque hay muchos patrones que no emplean a alguien que tenga un tatuaje visible», agrega.

Según una encuesta de la firma Harris del año pasado, casi una cuarta parte de las personas que se tatúan terminan arrepintiéndose, comparado con 14% en 2012. Las principales razones para querer deshacerse de estos emblemas corporales, según el sondeo, son cambios en la vida personal o profesional, el fin de una relación, o que el tatuaje esté mal hecho. Janica Polmanteer, una agente inmobiliaria de 33 años, se hizo un tatuaje tribal en la espalda el día que cumplió 18. «Lo hice porque podía, y porque era joven», relata. Pero «hace años que lo escondo», lamenta. Hacerse el tatuaje le costó 150 dólares (133 euros) ; borrarlo 1.400 (unos 1.250 euros).

«Tenemos pacientes de 16 a 70 años, pero la principal franja está 25 y 40 años», cuenta Corey Ordoyne, directora de operaciones clínicas de Tatoff. Dice que las mejoras en la tecnología y tratamientos láser han incrementado el número de personas que se borran tatuajes. En el tratamiento, primero se adormece la piel con una crema anestésica y luego un láser rompe el color del pigmento con un luz de alta intensidad que hace que la piel absorba la tinta. Tras la irradiación, aplican una crema de aloe vera sobre las pequeñas ampollas que se formaron y envuelven la zona en gasa y se enfría.