Salud RevistaCanal SaludCiencia y Salud

 

   

Todo sobre la Gripe A

Gripe A

Último vídeo de VIVIR

Portada Otras Geriatría «A partir de los 50 años necesitamos un plan para afrontar nuestro siguiente medio siglo de vida»
Geriatría
«A partir de los 50 años necesitamos un plan para afrontar nuestro siguiente medio siglo de vida»
( 0 Votos )
14.01.14 - RAQUEL SUÁREZ

«Anticiparse al envejecimiento es la única manera de afrontar con éxito los cambios provocados por la edad», afirma este profesional

Juan Dionisio Avilés Médico geriatra y secretario del Instituto Gerontológico del Mediterráneo

«A partir de los 50 años necesitamos un plan para afrontar nuestro siguiente medio siglo de vida»

Juan Dionisio Avilés, junto al ingeniero gerontólogo francés Jean-Michel Caudron, durante su intervención en el congreso internacional de Buenos Aires. :: LV

El geriatra murciano Juan Dionisio Avilés, secretario ejecutivo del Instituto Gerontológico del Mediterráneo (Igermed), intervino, como único representante español, en el I Congreso Internacional sobre Envejecimiento Poblacional y Políticas Públicas, celebrado recientemente en Buenos Aires. El encuentro, en el que participaron ponentes de América Latina, Europa y África, tuvo como finalidad promover lazos para un envejecimiento productivo.

-¿Cuál es la experiencia que ha llevado al Instituto Gerontológico del Mediterráneo a este Congreso Internacional?

-El Igermed ha participado en el Congreso de Buenos Aires con el objetivo de compartir con los profesionales de la gerontología de los países latinoamericanos y franceses su experiencia en los programas de envejecimiento saludable. Para ello, hemos mostrado los programas de envejecimiento activo que realiza, desde el año 1995, promovidos por el Ayuntamiento de Cartagena, y también su experiencia con el programa educativo desarrollado en colaboración con el Instituto de la Mujer de la Región de Murcia. Ambas experiencias están recogidas en sendos libros titulados 'Vivir su edad. Mayores. Coaching Gerontology' y 'Vivir su edad. Mujer', publicados por la Universidad Católica de Murcia.

-¿Dónde estarían focalizados los principales puntos en los que se debe actuar para mejorar la vida de las personas mayores?

-Como señala Graciela Zarebski, profesora de Geriatría en la Universidad Maimónides (Buenos Aires), que también participó en el Congreso, a partir de los 50 años debemos trabajar, en primer lugar, nuestra reserva emocional y cognitiva. Esto requiere de un esfuerzo de socialización, con el fin de mejorar nuestra participación en la sociedad y nuestras relaciones sociales, y también un esfuerzo de aprendizaje. En segundo lugar, trabajar nuestra reserva funcional con ejercicio físico adaptado y una alimentación adecuada. Hay que recordar que tan importante es controlar el sobrepeso como mantener una adecuada masa muscular. La delgadez extrema, especialmente a partir de los ochenta, puede llegar a ser peligrosa. Y, en tercer lugar, es necesario prever una reserva económica que nos permita anticiparnos a las necesidades futuras.

-¿Los problemas del mayor son los mismos en todas partes del mundo?

-Los países latinoamericanos tienen una cultura mediterránea y son muy parecidos en la forma de aproximación y trato al mayor. Allí se refieren a ellos como adultos mayores, más que como tercera edad o seniors. En mi opinión, en el caso de España, encuentro que el apoyo y la solidaridad vecinal supera en algunos casos, incluso al apoyo en el ámbito familiar. Sin embargo, en Latinoamérica prevalece el vínculo familiar que es aún más fuerte. Pero, el escenario es diferente, ya que no todos los países han realizado la transición demográfica, es decir, el momento en que los mayores de 65 años superan a los menores de 16 años. La esperanza de vida en Latinoamerica es entre 6 y 8 años inferior a la esperanza de vida de los países del Norte de la cuenca Mediterránea. Dado que la longevidad es un factor decisivo en la pérdida de autonomía y la dependencia, se puede decir que los países latinos no tienen aún los graves problemas que genera la dependencia y el gran número de personas con enfermedad avanzada que tenemos en Europa.

-Aún hoy, ¿se puede seguir hablando de la invisibilidad del anciano?

-Todo lo contrario, el anciano ahora es un consumidor de servicios y, por lo tanto, es una gran oportunidad de negocio, cada vez se está haciendo más visible, aunque sea por un motivo comercial.

-La dependencia es uno de los principales problemas que afectan al mayor. ¿En qué medida se puede incidir para solucionarlo?

-En efecto, la dependencia es el gran problema de la vejez, en eso estamos todos de acuerdo. Sin duda, las políticas de prevención sanitarias y sociales públicas tienen que estar adaptadas a los tiempos pero, actualmente, se manejan conceptos de anticipación individual, es decir, autocuidado y corresponsabilidad con los agentes de salud, que son decisivos para prevenir la pérdida de autonomía y la caída en la dependencia.

-¿Cuándo se deben empezar a combatir los síntomas del envejecimiento funcional?

-Podemos diferenciar dos tipos de envejecimiento: el envejecimiento biológico, primario, y el envejecimiento secundario que, sobre todo, está relacionado con la enfermedad polivascular. «El mayor mal de la vejez es sentirse viejo», esta cita de Graciela Zarebski refleja muy bien que la primera batalla se libraría contra nuestros propios prejuicios sobre la vejez, el complejo de vejez. A partir de este momento, cambian nuestras perspectivas sobre el tema y aparece un mundo más real y sobre todo más actual. Los 100 años reales a los que aspiramos a vivir hoy en día, se deben empezar a preparar desde la juventud, sabiendo que la herencia (genética) tiene más fuerza durante los primeros 30 años de vida, recobrando más fuerza a partir de aquí el estilo de vida y el medio ambiente, que es capaz de modificar los propios genes (epigenética). A los 50 años tenemos que tenerlo todo muy claro para establecer un plan personalizado de anticipación, para conseguir una reserva cognitiva, una reserva funcional, una reserva emocional y también, cómo no, una reserva económica que nos permita afrontar los 'segundos cincuenta años'.

-¿Influyen los hábitos de vida en el proceso de envejecimiento saludable tanto como han hecho creer?

-Los hábitos de vida son decisivos y tienen un peso que se puede cuantificar en un 70 para conseguir un envejecimiento saludable, la genética representaría solo el 30%. La cuestión es que los hábitos y el entorno son capaces de modificar a los propios genes, es lo que hemos llamado antes epigenética.

-¿En qué consisten los programas preventivos y de anticipación que se desarrollan en los hospitales?

-La experiencia de hospitales como Hôtel Dieu de París, en los años 80, en que se empezaron a desarrollar programas preventivos de Osteoporosis en la Mujer, se ha trasladado a otros hospitales. Actualmente, hay numerosos ejemplos de programas preventivos que se desarrollan en hospitales, como el del profesor Daniel Balas, presidente del Igermed, en el hospital de Cimiez, en Niza, sobre caídas; como el de la profesora Chedia Kechrid, vicepresidenta del Igermed, en el Hospital Universitario de Sousse, en Túnez, sobre buen trato a los mayores, y para cuidar al cuidador; o el Hospital Clínico de la Universidad Maimónides de Buenos Aires, sobre cómo aprender a caerse.

Igualmente, el Hospital Clínico Universitario Virgen de la Arrixaca de Murcia es también un ejemplo de hospital proyectado en la sociedad, con objetivos preventivos en nutrición, cáncer, osteoporosis, imagen de la enfermedad, ejercicio físico… Este nuevo papel de los hospitales tiene un gran interés desde el punto de vista gerontológico.

-¿Cómo se puede promocionar una imagen más positiva de la vejez?

-«Promocionar una imagen positiva de la Vejez, obligación de todos», éste fue el lema del 'II Foro Gerontológico del Mediterráneo' que se realizó en Murcia en 2007. Todos los profesionales de la gerontología, pero también periodistas y medios, políticos, empresarios y todos, en general, tenemos que estar atentos en no repetir los errores y superar le imagen gris y oscura de la vejez, y el «olor agrio de la edad»(Gabriel García Márquez).