Todo sobre la Gripe A

Gripe A

Último vídeo de VIVIR

Portada Otras Geriatría Las caídas son la nueva epidemia entre las personas que envejecen
Geriatría
Las caídas son la nueva epidemia entre las personas que envejecen
( 0 Votos )
18.09.12 - R. SUÁREZ

Un estudio relaciona estos accidentes con el derrumbe emocional que padecen como consecuencia de la falta de un mayor papel social

Las caídas son la nueva epidemia entre las personas que envejecen

Una anciana camina ayudada de un bastón por un paseo marítimo. :: ARCHIVO LV

La tercera parte de las personas mayores de 65 años sufren caídas en el hogar y las estadísticas elevan a la mitad los casos entre las octogenarias. El aumento de la esperanza de vida ha hecho crecer este tipo de accidentes hasta alcanzar la consideración de una nueva epidemia, que afecta sobre todo a la mujer en edad senil.

Haber sufrido un accidente previo, vivir en un domicilio con iluminación insuficiente, padecer deterioro visual o ingerir demasiados fármacos son algunos de los factores de riesgo que citan los expertos para justificar las caídas que, a menudo, tienen fatales consecuencias como la fractura de cadera -cuatro de cada cinco casos se producen por caídas domésticas-.

Este tipo de incidentes ha terminado por convertirse en un problema de salud pública por el elevado porcentaje de mortalidad y por la disminución de la capacidad funcional y de la calidad de vida que conllevan.

El resultado directo de las caídas es un mayor grado de dependencia social y un elevado coste sanitario inherente a esta situación.

Ante el alarmante incremento de caídas, los servicios sanitarios están impulsando iniciativas en los centros de salud para incentivar la prevención de éstas. El aumento de este tipo de accidentes es consecuencia directa del deterioro físico que trae consigo el envejecimiento. Los especialistas consideran, sin embargo, que detrás de estos sucesos hay más factores que son, a menudo, obviados en una sociedad en la que no está definido el papel de los ancianos.

Sin funciones

La evolución social ha relegado a los ancianos dejándoles prácticamente sin funciones. Ya no son considerados los transmisores de sabiduría y de experiencias y, como explica el psicólogo Claudio García Pintos en su estudio 'La imagen de la vejez en los medios', las opiniones de las personas mayores han dejado de tener peso y, en cambio, se han puesto de relieve algunas de las debilidades propias del anciano como la torpeza visual o auditiva.

Afortunadamente, en los últimos años, los cambios en la sociedad han hecho de nuevo necesarios a los abuelos que vienen a ayudar a las familias y, como consecuencia, vuelven a ser considerados útiles. «Las sociedades en crisis vuelven a valorizar a los viejos porque se quedan sin parámetros y necesitan los de las generaciones anteriores», explica García Pintos para justificar este nuevo giro de los acontecimientos.

Las circunstancias sociales, sin embargo, tampoco son determinantes a la hora de enfrentarse a la vejez. Graciela Zarebski, especialista en temas de envejecimiento, asegura en su libro 'La vejez. Para no caer en la vejez. ¿Es una caída?' que los factores de envejecimiento biológico y de maltrato social no explican las distintas maneras de envejecer e insiste en que replanteándose nuestro modo de ser adultos favorecemos un sano envejecer. «La sociedad solo confirma lo que ellos siempre supusieron de la vejez. Frente a ellos una gran masa de viejos pelea por la vida».

Zarebski opina que las caídas en los ancianos son la consecuencia de un derrumbe emocional ya instalado. En este sentido indica que «las circunstancias de cambio en la vejez, generalmente duelos, que implican la necesidad de reestructurar los hábitos cotidianos, los ritmos, incluso los ideales, constituyen una tarea que excede sus posibilidades».

Así, por ejemplo, cita la viudez como uno de los desencadenantes habituales de este derrumbe: «Para muchas mujeres, el fallecimiento del marido supone el final de la misión que tuvieron en la vida: atender su casa y a su hombre, por lo que no se reconocen autoválidas».