Todo sobre la Gripe A

Gripe A

Último vídeo de VIVIR

Portada Otras Geriatría El párkinson, una plaga mundial
Geriatría
El párkinson, una plaga mundial
( 0 Votos )
10.04.12 - RAQUEL SUÁREZ

Más de cuatro millones de personas padecen esta grave enfermedad, que mañana conmemora su día internacional

El párkinson, una plaga mundial

Un grupo de mujeres, enfermas de párkinson, realizan ejercicios en una piscina. :: LV

Más de cuatro millones de personas sufren de párkinson en el mundo, una enfermedad neurológica degenerativa, que suele aparecer en personas de edad avanzada, y que no tiene cura aunque sí posibilidades de mejora y de aumentar la calidad de vida de los pacientes. Con la finalidad de concienciar a la población sobre el alcance de esta dolencia, que en España afecta ya a unas 150.000 personas, mañana 11 de abril se celebra el 'Día Mundial del párkinson', bajo el lema '¿Te imaginas la vida con párkinson?'

Además de los casos ya diagnosticados, los expertos consideran que las cifras de pacientes a los que aún no se ha detectado la enfermedad pueden superar los 30.000. En cuanto a las expectativas de futuro, las previsiones apuntan a que el número de casos puede haberse duplicado en 2025 y triplicarse en 2050. Unos 150.000 españoles padecen esta enfermedad, sin cura pero con esperanza.

Asimismo, las personas con Parkinson recuerdan a las administraciones públicas, con motivo de la celebración del día mundial, que son pacientes crónicos y que como tal tienen derecho a acceder gratuitamente a los servicios sanitarios públicos incluidos en la cartera fijada en 2006, que contiene la atención logopédica y fisioterápica que necesitan pero que, aseguran, no reciben en la medida adecuada. Los expertos destacan que el tratamiento multidisciplinar es fundamental para el tratamiento de los pacientes. Para ello, precisan de terapias adicionales que completan la acción del tratamiento médico y que hacen que los síntomas sean más llevaderos y la calidad de vida del enfermo mejore en gran medida.

La enfermedad de Parkinson se caracteriza por la progresiva destrucción de una región específica del cerebro, que provoca la aparición de los síntomas característicos de esta patología. En el cerebro existe un grupo de células nerviosas encargadas de producir dopamina, un neurotransmisor esencial para el control de los movimientos y la transmisión del impulso nervioso. En los enfermos de Parkinson estas neuronas mueren antes de tiempo, sin que sean sustituidas por otras nuevas.

El británico James Parkinson dio el nombre a esta enfermedad, al ser el primero en ofrecer, en 1817, una definición detallada de esta patología que describió como «movimientos involuntarios de carácter tembloroso, con disminución de la fuerza muscular que afectan a las partes que están en reposo y que incluso provocan una tendencia a la inclinación del cuerpo hacia delante y una forma de caminar con pasos cortos y rápidos. Los sentidos y el intelecto permanecen inalterados».

Factores genéticos

Desde entonces, y a pesar de que las investigaciones no han cesado, no se ha podido descubrir una cura, dos siglos después de haber dado con las claves para su diagnóstico. La patología afecta, en la actualidad, a una de cada mil personas en el mundo, pero sigue sin conocerse con exactitud cómo luchar contra esta enfermedad neurodegenerativa.

Se desconocen las causas y, aunque parece ser que el factor genético es bastante influyente, no se descartan otros factores ambientales que podrían influir en los sujetos con una mayor predisposición a padecer la enfermedad.

La edad es igualmente determinante; de hecho, la mayoría de los enfermos tienen entre 50 y 80 años, mientras que los casos registrados en niños o en jóvenes son muy reducidos.

La enfermedad de Parkinson se diagnostica a través de una serie de síntomas que la hacen más visible como temblores -especialmente cuando el individuo está en reposo-, convulsiones involuntarias en las extremidades, rigidez muscular y cambios en la postura o alteraciones en la manera de caminar del paciente. Otros síntomas relacionados son la lentitud al realizar movimientos voluntarios y la inexpresividad facial, producto de la hipocinesia -la dificultad para la mímica y el pestañeo-.

Los síntomas, que se agravan con el avance de la enfermedad, afectan al habla y al funcionamiento interno del organismo, causando aumento de la salivación, sudoración y problemas digestivos.

Estas características comunes a los enfermos de Parkinson facilitan la identificación de la enfermedad ya que no existen pruebas científicas que lo constaten. Los resultados analíticos sirven únicamente para descartar otras enfermedades, mientras que el diagnóstico final de Parkinson se apoya en la experiencia y el conocimiento del médico.

Junto al tratamiento médico recomendado, dependiendo de la fase de desarrollo de la enfermedad, los enfermos reciben un tratamiento terapéutico adicional que les ayuda a mejorar los síntomas y la calidad de vida como la fisioterapia, logoterapia y terapia cognitiva y ocupacional. Ésta última está fundamentalmente dirigida a mantener al máximo la independencia del paciente en la realización de las tareas cotidianas.