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Geriatría
El cuidado de las mascotas protege la salud de las personas mayores
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27.03.12 - RAQUEL SUÁREZ

Estimula mantener su actividad física, mejorando la coordinación y la percepción, y les proporciona un mejor estado de ánimo

El cuidado de las mascotas protege
la salud de las personas mayores

El vínculo afectivo entre el dueño y la mascota es uno de los factores más beneficiosos para la salud del anciano. :: FOTO CEDIDA POR AFFINITY

Cuidar de una mascota puede convertirse en un excelente aliado para proteger la salud de las personas mayores, según diversos estudios realizados que exponen que en ausencia de enfermedad, las distintas actividades que conlleva cuidar o convivir con un animal mejoran las diferentes funciones del organismo. Así, sacar a pasear al perro diariamente estimula el aparato motor y circulatorio, al tiempo que mantiene activa la coordinación psicomotriz y la percepción, que son dos de las cualidades que acusan el deterioro como consecuencia de la edad. Igualmente, cuidar de un gato proporciona inestimables beneficios para la salud del anciano ya que le ayuda a estimular algunos sentidos como los del tacto, además de mejorar los anteriormente citados. Se trata, en definitiva de procurar una actividad al mayor que le hace sentirse responsable y que le obliga a mantener cierto dinamismo.

Aunque, quizá, el mayor beneficio sea el vínculo afectivo que se crea con el animal y que tiene unos asombrosos efectos en el estado de ánimo de sus cuidadores. Es por esto, que las terapias con animales se están haciendo relativamente frecuentes para el tratamiento de personas con discapacidad y también de enfermos crónicos, cuya mejoría es constatable.

Sacar a pasear a la mascota ayuda, por ejemplo, a controlar la hipertensión y a mantener a raya el colesterol, lo que resulta de gran ayuda en enfermedades cardiovasculares o endocrinas, como es el caso de la diabetes. En los casos de enfermedades relacionadas con el aparato musculoesquelético como es la artrosis o la osteoporosis -ambas de gran prevalencia entre las personas de avanzada edad- el cuidado de un animal ha permitido que las personas afectadas redujeran incluso el consumo de medicamentos prescritos contra el dolor.

Para las personas con movilidad reducida también está aconsejada la compañía de una mascota, si bien, en estos casos un gato puede ser la mejor opción. Su cuidado estimula la atención y la percepción, al tiempo que mejoran el interés por el entorno y la psicomotricidad en general.

Por otra parte, las situaciones de soledad y aislamiento social que muchas veces se producen en las personas mayores, especialmente al quedarse viudos o simplemente al cesar en su actividad laboral, provoca estados anímicos tendentes a la depresión y a la baja autoestima. Uno de los mejores métodos para combatir estas situaciones es, según los expertos, el cuidado de una mascota. Los efectos son casi inmediatos ya que los animales hacen que las personas se sientan útiles, acompañadas y queridas. La reciprocidad es mayor cuando se trata de un perro o un gato pero, generalmente, funciona con cualquier tipo de mascota.

Además, los las mascotas, especialmente los perros, actúan como facilitadores sociales, es decir, sacan al anciano de su aislamiento y promueven relaciones sociales ya que obligan a entablar conversaciones tanto con los dueños de otros animales, como con los profesionales del sector desde el veterinario hasta el peluquero canino.

En este sentido, algunas investigaciones realizadas, como la que ha llevado a cabo el doctor canadiense Aubrey Fine, han destacado los múltiples beneficios de las terapias con animales, entre las que se encuentran las realizadas en asilos que han resultado un gran éxito.

Elegir cuidadosamente la mascota más apropiada para la persona mayor no es una cuestión baladí. Es de suma importancia tener en cuenta las capacidades del nuevo dueño y su estilo de vida para comprobar que se pueden adaptar a las necesidades del animal.

Por ejemplo, en el caso de optar por un perro, la edad es un factor a considerar ya que los cachorros pueden tener una longevidad de hasta dieciocho años y, además, tienen una necesidad de estímulo más importante. Es por esto que, antes de decantarse por una mascota, hay que considerar varios aspectos y asesorarse debidamente de los pros y contras que presentan. Virginia Tormo, presidenta de la Protectora de Animales Pintor José María Párraga, explica que para las personas mayores ellos suelen recomendar un perro de talla media ya que conjugan varios aspectos positivos: son más tranquilos y dóciles que los pequeños y más fáciles de manejar que los de talla grande.

Los gatos son también una magnífica elección, tanto por su tamaño como por sus hábitos caseros y su fácil cuidado. Virginia Tormo comenta que estos son muy adecuados para las personas más tranquilas, sin posibilidad de salir a pasear o que vivan alejados de zonas verdes a las que llevar al perro. Matiza, además, que el gato aporta muchísima compañía y afecto.