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Fisioterapia
Científicos logran que 8 parapléjicos totales vuelvan a sentir las piernas
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12.08.16 - LA VERDAD

Tras entrenar durante meses con un protocolo experimental ahora mueven músculos a voluntad y perciben estímulos táctiles

Científicos logran que 8 parapléjicos totales vuelvan a sentir las piernas

Uno de los pacientes aprende a caminar en un entorno virtual. :: r. c.

Una década después de partirse la médula espinal, de perder toda sensación y movimiento desde la mitad de la espalda hasta los dedos de los pies, una mujer brasileña embarazada empezó a notar a su bebé. Incluso sufrió las contracciones del parto. Es una de las ocho personas parapléjicas que, gracias a un experimento de resultados inesperados, están recuperando la función que habían perdido. Nunca había ocurrido algo semejante, y nadie esperaba verlo. Ayer, un artículo publicado en la revista 'Scientific Reports' ofreció los primeros resultados de esta investigación, que podría revolucionar el tratamiento y la rehabilitación de los que, por muchos motivos, han acabado en una silla de ruedas.

El inesperado hallazgo lo han hecho los mismos investigadores que lograron que, en 2014, un parapléjico atado a un exoesqueleto robótico hiciera el saque inaugural del Mundial de Brasil. Su objetivo original era otro. «Queríamos diseñar un sistema mecánico que recibiese órdenes del cerebro y les devolviese la capacidad de caminar», explicó Miguel Nicolelis, el científico brasileño que ha liderado el trabajo, durante una teleconferencia con periodistas. Querían sustituir las piernas reales, inmóviles, por otras robóticas. «Pero a los seis meses de empezar nos dimos cuenta de que los pacientes estaban empezando a tener sensibilidad táctil por debajo de su lesión, y a tener capacidad de mover sus músculos voluntariamente», afirmó.

Los investigadores todavía no saben cómo lo han conseguido. Solo que, de momento, de sus ocho pacientes, los siete que aún están en el proyecto no dejan de mejorar. Siguen un régimen de entrenamiento de dos horas por semana en el que usan realidad virtual, un exoesqueleto, un sistema que lee el cerebro y lo traduce para ordenadores (BMI) y una camisa capaz de simular respuestas táctiles presionando en los brazos.

El objetivo del protocolo es conseguir que cada paciente dé la orden de caminar con su cerebro, que el BMI capte la señal y la traduzca en el movimiento correcto del exoesqueleto y que, cuando el pie mecánico llegue al suelo, el sujeto reciba una señal en el brazo que simule la información sensorial sobre su movimiento.

Lograr la secuencia completa no fue fácil. «Al principio, cuando les pedíamos que se imaginasen caminando no detectábamos nada, como si su cerebro hubiese borrado ese concepto», explicó Nicolelis. «Así que los conectamos a un sistema de realidad virtual y les enseñamos a moverse por un campo de fútbol».

Solo entonces, la respuesta táctil en el brazo se volvió fundamental. Tras varios días de entrenamiento, el cerebro de los pacientes empezó a interpretarla como la respuesta física de que sus pies tocaban el suelo. «Aunque estén en un entorno virtual, tienen sensación de andar por su cuenta», indicó Nicolelis. «Y así recuperaron la capacidad de pensar en caminar».

Recuperar la capacidad sexual

Una vez conseguido, empezaron a usar el exoesqueleto, la máquina que los obliga a estar erguidos y a mover su cuerpo real, no uno virtual. A ordenarle con el cerebro que les moviera las piernas, y a recibir en sus brazos la señal táctil de que pisan de verdad. «Entonces empezó la recuperación neurológica», recalcó Nicolelis.

Los avances logrados son espectaculares. La mayoría de pacientes ha recuperado el control de esfínteres -o por lo menos de saber cuándo tienen que ir al baño-, las sensaciones en la pelvis y varios músculos de las piernas, así como la capacidad de ejecutar movimientos voluntarios. «Las más avanzadas son dos mujeres que llevaban paralizadas más de una década», explicó el líder del proyecto. «Pero ahora, si las cuelgas de un soporte y les pides que caminen en el aire pueden mover sus piernas. Una tiene fuerza hasta para mover el exoesqueleto con sus músculos».

Todos, recalcó Nicolelis, siguen mejorando después de tres años. Incluso, algunos de los pacientes varones han recuperado la capacidad de mantener relaciones sexuales.

Antes del experimento todos los pacientes estaban clasificados por los médicos como parapléjicos totales. Tras los primeros doce meses, los doctores tuvieron que cambiar su estatus a paraplejia parcial. Nunca había ocurrido algo así. Y según Nicolelis, desde entonces, algunos han llegado aún más lejos en su recuperación. Varios de sus pacientes son capaces de mover músculos situados dos y tres articulaciones más allá de la lesión. «Nuestro objetivo original era crear un bypass y nos hemos encontrado de pronto con esta recuperación clínica que es casi increíble. No nos lo esperábamos», afirmó.

El cuerpo humano está separado en lo que los médicos denominan dermatomas: regiones de la piel cuya sensación táctil depende de un único gran nervio que conecta con la médula espinal. Hay unas treinta áreas principales, y los parapléjicos pierden la capacidad de sentir cualquier cosa en todas las que quedan más allá de su lesión. En los primeros doce meses, los pacientes del experimento recuperaron la sensación, de media, en cinco de ellos. En sus últimos resultados, explicó Nicolelis, ya sienten en diez.