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Contra el pensamiento mágico de la sociedad
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12.06.17 - DANIEL ROLDÁN

Los médicos reclaman a las autoridades sanitarias más acciones para acabar con la propagación de las pseudociencias

Contra el pensamiento mágico de la sociedad

Cuando Lucía Galán escuchó lo que se decía en un programa de radio, decidió que era necesario explicar al mundo que las vacunas no provocan autismo y que ese informe en el que se basaba Javier Cárdenas, realizado por el doctor Andrew Wakefield en 1998, era un fraude: falsificó los datos para que se publicaran en 'The Lancet'. Cuando se descubrió el engaño, la revista borró la publicación de sus archivos y Wakefield fue expulsado del colegio británico de médicos. Galán, madre, pediatra y bloguera, escribió una carta defendiendo las bondades de las vacunas. A pesar de esto, y de decenas de estudios, ha recibido contestación de usuarios en las redes sociales negándole las evidencias.

«Las personas que creen que las vacunas son más peligrosas que buenas tienen un pensamiento irracional. Pero eso no es un delito», señala Vicente Baos, especialista en Medicina de Familia y Comunitaria y miembro del comité de la Organización Médica Colegial, que está elaborando una lista con webs de pseudociencia para remitirlas a la Fiscalía. El doctor insiste en la necesidad de la vacunación, aunque rechaza la obligatoriedad, como ocurre en otros países. «En España tenemos una tasa de cobertura cercana al 95%, que es casi la máxima eficacia. La población entiende que las vacunas son un avance. En Italia o en Rumanía sí han pasado brotes de sarampión, más por falta de recursos que por otra cosa. En España no se ha planteado y no creo que sea necesario», afirma.

El país transalpino ha sido el último en unirse al grupo de estados que apuestan por la obligación en la vacunación, en este caso para poder acceder a guarderías y colegios públicos. Además de Italia, dentro de la Unión Europea han tomado esta decisión Bélgica, Bulgaria, Chequia, Croacia, Francia, Grecia, Letonia, Malta, Polonia, Rumanía, Eslovaquia, Eslovenia y Hungría. En todos se contempla una sanción económica para los progenitores que opten por no proteger a sus hijos. En España, no hay ninguna sanción prevista en caso de no vacunarse.

Para el doctor Baos, el problema es que forma parte de «ese pensamiento mágico» de una parte de la sociedad que no cree en las vacunas y sí en el poder de la homeopatía u otras pseudociencias. «La homeopatía consiste en ingerir un principio activo que está tan diluido que es imposible que haga efecto. Deberías tomarte dos piscinas olímpicas para que una sola molécula del principio activo te hiciera efecto. Y una sola molécula de cualquier cosa no tiene ningún efecto en nuestro organismo. El único efecto es el placebo», explica con rotundidad Elena Campos, de la Asociación para Proteger a los Enfermos de las Terapias Pseudocientíficas (APETP).

«Todas estas terapias basadas en el placebo duran muy poco. Su alivio dura muy poco y la frustración es mayor», comenta el doctor Baos, que agrega que lo único que queda es realizar pedagogía con las personas que llegan a consulta. «He visto intentar convencer a la madre de que no lleve un tratamiento de bioneuroemoción para su cáncer. La Ley de Autonomía del Paciente dice que no se puede hacer nada. Solo se puede actuar en caso de un enfermo mental», indica. O, como en caso de Julián Rodríguez, acudir a los tribunales e intentar demostrar que engañaron a su hijo Mario, fallecido tras abandonar la quimioterapia. Ahora la Audiencia de Valencia ha reabierto el caso por intrusismo de quien Rodríguez llama «un curandero».

En este sentido, Ciudadanos presentó una proposición no de ley para que en los casos más graves los médicos se vean obligados a denunciar a aquellos profesionales que ofrezcan terapias «alejadas de la evidencia científica y que pudieran causar un perjuicio real en la salud».

Mano dura

Campos aplaude esta iniciativa, pero reclama más. «¿Cuánta culpa tiene un individuo malinformado y cuánta culpa tienen las autoridades sanitarias que deberían hacerse responsables, que tienen la competencia legal de vigilar a quién hace estas actividades y de informar de forma adecuada a los ciudadanos?», se pregunta esta investigadora en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (Madrid). «Cualquier centro sanitario tiene que tener a un profesional sanitario al frente, de cualquier índole, tanto de tratamiento como de mantenimiento de la salud. El título de homeópata no está reconocido en ningún sitio», insiste. Los datos, indica la presidenta de la APETP, no son halagüeños.

La Encuesta de Percepción Social de la Ciencia dice que la mitad de los españoles cree que la homeopatía funciona. «Algo se está haciendo mal en la cultura científica del país», subraya Campos. «Es preocupante cuando un ciudadano acude solo a las terapias alternativas y abandona las posibilidades científicas aunque las enfermedades sean graves», añade el doctor Miguel Ángel Sánchez Chillón, presidente del Colegio de Médicos de Madrid. Esta institución, junto a la de Las Palmas, ha decidido suspender todas las actividades homeopáticas por «falta de evidencia científica».