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Farmacología
El peligroso hábito de la automedicación
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18.05.16 - BORJA ROBERT

Uno de cada cinco españoles toma antibióticos sin prescripción médica; otros no acaban sus tratamientos

Estas prácticas fomentan la aparición de microbios resistentes a los fármacos disponibles, un problema de salud pública que empeora cada año

 

Pese a los graves riesgos asociados al mal uso de los antibióticos, muchos españoles no cumplen con las recomendaciones de su doctor y se automedican con ellos o no llevan su tratamiento hasta el final. Según el Barómetro de la Sanidad Española en 2015, publicado por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, casi uno de cada cinco ciudadanos que consumió estos medicamentos recientemente lo había hecho por su propia iniciativa, sin prescripción médica. Además, alrededor de uno de cada veinte interrumpió el tratamiento antes de lo previsto. Ambas prácticas fomentan la aparición de bacterias resistentes, a veces imposibles de tratar.

«Es un problema muy grave», señala Juan Pablo Horcajada, jefe de servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital del Mar de Barcelona y portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (Seimc). «Sobre todo porque usar mal los antibióticos puede provocar problemas que van más allá del paciente individual». Cuando una bacteria genera resistencia a un fármaco, explica, puede propagar esta 'inmunidad' a otras muchas y multiplicar el efecto. La probabilidad de infectarse con esta nueva cepa, por tanto, aumenta. Y a veces no existen alternativas.

«Normalmente, cuando ya no funciona el antibiótico normal, hace falta usar otro más potente, que normalmente es más caro y que a menudo se tiene que administrar por vía intravenosa», explica Horcajada. «También ocurre que el fármaco alternativo que hay que usar es menos seguro, más tóxico». En general, recalca, el uso de estos medicamentos debería controlarse de forma rigurosa porque incluso cuando se administra adecuadamente tiene efectos sobre la multitud de bacterias que viven dentro del cuerpo del paciente.

Regreso de las infecciosas

España es uno de los países que más antibióticos usa del mundo. Según los últimos datos, de 2014, el Sistema Nacional de Salud receta más de 31 millones de tratamientos al año. También está en la lista de los que tienen una tasa más alta de resistencia, junto con otros países del sur de Europa como Grecia e Italia. «Se ha convertido en un grave problema de salud pública y hace falta abordarlo por parte de toda la sociedad», indica Horcajada. «Cada vez hay más bacterias resistentes y eso hace que nos encontremos algunos pacientes que son mucho más difíciles de tratar». En algunos casos, sencillamente se agotan las opciones farmacológicas y solo queda esperar a que el sistema inmunitario de la persona afectada pueda combatir la infección por su cuenta.

La situación, recalca Horcajada, es más dramática de lo que parece. «A nivel internacional existe una enorme preocupación al respecto», asegura. «Hace falta más inversión, más investigación y también una mayor concienciación social». En Estados Unidos, explica, han decidido redoblar sus esfuerzos científicos para poner coto a la resistencia de los microbios a los antibióticos. Cada vez son más las bacterias contra las que no existe ningún fármaco viable, y encontrar estos fármacos es complicado. Apenas hay unas cuantas decenas disponibles, y muy pocos candidatos a incorporarse al arsenal terapéutico en los próximos años.

Aunque en los países desarrollados las enfermedades infecciosas ya hace tiempo que dejaron de ser la principal causa de muerte -la inmensa mayoría fallece por problemas cardiovasculares o a causa de un cáncer-, la aparición de superbacterias puede revertir la situación. «Hay previsiones de que para el 2050 el número de personas que mueran a causa de una infección será superior al de los que fallezcan por un cáncer», indica Horcajada.

El uso irresponsable de antibióticos por parte de los ciudadanos es una de las causas de esta proliferación de bacterias resistentes, aunque no la única. Aunque es menos habitual, a veces aparecen por un uso convencional y correcto. También, según el portavoz de Seimc, el uso indiscriminado de estos fármacos en ganadería puede provocar graves problemas, incluso a personas, porque muchos microbios tienen la capacidad de transmitir algunas de sus cualidades a otros que tienen a su alrededor.

«Se llama transferencia horizontal de genes», explica Laura Carrilero, que investiga sobre estos asuntos en el Centro de Vigilancia Sanitaria Veterinaria (Visavet).