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Farmacología
Rescatan un fármaco abandonado para usarlo contra virus muy peligrosos
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29.03.16 - BORJA ROBERT

Científicos de Stanford encuentran una nueva vía para crear un único medicamento ante infecciones como el zika, el ébola y el dengue

 

Un equipo de investigadores de la Universidad de Stanford (EE UU) ha dado los primeros pasos para desarrollar un único fármaco capaz de combatir multitud de virus. Entre ellos, muchos de los más peligrosos, como el ébola, o de los que más rápido se propagan, como el zika. Para lograrlo han rescatado del cajón un fármaco experimental que nunca vio la luz por sus peligrosos efectos secundarios, y lo han modificado gracias a las últimas tecnologías de la biología molecular con el objetivo de hacerlo más eficaz y, sobre todo, seguro.

Frente al paradigma de un fármaco para cada patógeno, estos investigadores creen que pueden desarrollar un único medicamento eficaz frente a multitud de virus. La condición es que su código genético sea de ARN, más simple, y no de ADN -el que forma el núcleo de las células de los organismos más complejos-. «La mayoría de los que tienen efectos más graves usan ARN», afirma Chaitan Khosla, coautor del trabajo. La lista incluye todas las variantes de gripe (desde las moderadas a las peligrosas aviares), la fiebre amarilla, el dengue, la rabia, la polio, el zika y el ébola. Su equipo, de momento, solo ha probado los efectos de su fármaco experimental en dengue y encefalitis equina venezolana, y solo en cultivos celulares en laboratorio.

El medicamento en cuestión ataca lo más profundo de la biología de estos virus basados en ARN: su capacidad para reproducirse. Descubierto por la farmacéutica GlaxoSmithKline, su desarrollo se abandonó porque además de bloquear esta función clave en los patógenos, provoca el mismo efecto en las células sanas del organismo. Pasado un tiempo, unas y otras dejan de multiplicarse. Sin embargo, Khosla y su equipo lo han recuperado porque creen que han encontrado la manera de controlar este comportamiento y convertirlo en un peligro solo para virus.

Pruebas en animales

Lo lograron gracias a una nueva técnica de análisis genético que permite identificar cómo responde cada gen individual de una célula ante un determinado medicamento. Detectaron que el fármaco afecta a una proteína que es fundamental para formar cada uno de los 'ladrillos moleculares' que componen el ARN. Una vez que se queda sin ellos, el virus deja de poder reproducirse. «Este análisis de todo su genoma ha sido muy importante, porque nos ha dado las claves para diseñar estrategias de investigación para el futuro», explica Richard Deans, otro de los autores del trabajo.

Les permitió encontrar la manera de que no afecte a las células del organismo infectado -el paciente- y que, además, sea aún más efectivo contra el virus. «Potencialmente, podría tratar multitud de infecciones víricas y simultáneamente reducir la posibilidad de que se desarrollasen variantes resistentes a los medicamentos», afirman los investigadores en su trabajo, que publicó ayer la revista Nature Chemical Biology. La capacidad de los patógenos de desarrollar resistencia a los fármacos viene de su habilidad para reproducirse a toda velocidad y con muchas pequeñas mutaciones. Como este medicamento impide que el virus se copie a sí mismo, creen los científicos, el riesgo es mínimo.

La idea tras un fármaco como este lleva años instalada entre la comunidad científica. Para combatir infecciones de bacterias, de hecho, ya existen los famosos antibióticos de amplio espectro, que igual sirven para una otitis que para una cistitis. Pero los virus, pese a que son más pequeños y más simples, han resultado ser mucho más difíciles de agrupar para desarrollar una estrategia terapéutica única. Incluso si este trabajo de Stanford fuese el bueno, aún tardaría décadas en llegar a la práctica clínica habitual.

Sus primeros experimentos en el laboratorio, con cultivos celulares en placas, han resultado totalmente exitosos. Pero estos son los más fáciles, y nadie garantiza que vayan a darse los mismos efectos -o que no aparezcan otros indeseados- cuando se pruebe en seres vivos. Es el siguiente paso: las pruebas con animales.