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Infecciones y lavado de manos
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20.06.09 - MJ.G.
Infecciones y lavado de manos
Unos cirujanos en una operación. / A. LV

Las infecciones son y serán uno de los grandes retos del momento actual y del futuro al que tendrán que hacer frente los sistemas de salud. La persistencia de los gérmenes tradicionales y la aparición de otros muchos nuevos, exigirá, sin duda, elaborar estrategias que hagan frente a este importante riesgo para la salud. Muchas de estas infecciones tienen su origen en el propio proceso de la atención sanitaria. Las infecciones nosocomiales son aquellas que se originan durante la asistencia sanitaria prestada en las instituciones encargadas de velar por la salud.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha establecido una alianza mundial para la seguridad del paciente, dentro de la cual ocupa un lugar preferente la directriz sobre la higiene de manos durante la atención sanitaria.

El lavado de las manos y la consiguiente higiene generada por este hecho es un hábito que por simple muchas veces no es tenido en cuenta ni seguido, por lo que pasa de ser una garantía muy importante frente a las infecciones cuando se ejecuta de manera correcta y protocolizada, a convertirse cuando deja de practicarse, en un factor importantísimo de riesgo de transmisión y génesis de infecciones.

Estos procesos patológicos, causados por la falta de este hábito, conducen a incrementar el número de hospitalizaciones, aumentar la gravedad y el riesgo de los pacientes, y sin duda alguna, conducen a que empleemos recursos económicos y humanos en su solución, cuando con el simple lavado de manos se reduciría en gran medida su incidencia, frecuencia y consecuencias.

La higiene de manos es la medida primordial para reducir este tipo de infecciones, y a pesar de su simpleza, todavía es importante el grado de incumplimiento a nivel mundial.

Los datos de la Organización Mundial de la Salud señalan que en promedio, entre el 8% y el 10% de los pacientes hospitalizados pueden sufrir infecciones nosocomiales, lo que se traduciría en más de 1.500.000 de personas que diariamente se hallan afectadas por esta circunstancia. Este hecho, además es mucho más grave cuanto mayor es el riesgo inicial del paciente. Así los ingresados en hospitales con déficit inmunitario, enfermedades graves o enfermedades crónicas de base, los niños y los ancianos son más susceptibles y pueden verse más afectados por este hecho, tanto desde el punto de vista de la mortalidad y morbilidad.

En algunas áreas de los hospitales, tales como la Unidad de Cuidados Intensivos, las cifras de infecciones nosocomiales son bastante más elevadas, alcanzando valores cercanos al 20%.

Sucede de igual forma en el caso de la necesidad de utilización de técnicas de carácter invasivo, como es el uso de catéteres, heridas quirúrgicas, etc. Si bien no es fácil una solución total para esta circunstancia, sabemos que un elemento esencial para aumentar la seguridad del paciente y evitar la aparición de este tipo de complicaciones en forma de infecciones nosocomiales, reside en una mejor higiene de las manos.

Una buena actitud y cumplimiento de este hábito, que si bien es absolutamente exigible a los profesionales sanitarios y no sanitarios de instituciones, hospitales y clínicas, también lo es para los propios pacientes y sus acompañantes, mejoraría la tasa de infecciones nosocomiales.

Los hospitales de la región, en concordancia con la estrategia de la OMS y el Plan de Calidad del Sistema Nacional de Salud, han puesto en marcha acciones que refuercen el hábito del lavado de manos y la higiene general.

La higiene de manos debe realizarse siempre antes y después del contacto directo con pacientes, después de quitarse los guantes, antes de manipular cualquier dispositivo invasivo, aunque se usen guantes o no, así como cuando al atender al paciente se pase de un área del cuerpo contaminada a otra limpia o se entre en contacto con objetos inanimados (fomites) que se hallen en la inmediata cercanía del paciente.

El lavado de manos puede realizarse con agua y jabón simple, antimicrobianos o lavado con preparación hidroalcoholica.

La higiene de manos es pieza clave en la estrategia para la reducción de las infecciones adquiridas en las instituciones sanitarias.