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Tensión arterial
La hipertensión incrementa el riesgo de deterioro mental
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22.05.12 - RAQUEL SUÁREZ

La Fundación Española del Corazón advierte de los posibles daños para la salud, en el Día Mundial contra esta enfermedad

La hipertensión incrementa                              el riesgo de deterioro mental

Una persona se toma la tensión para controlar los niveles, en el Día Mundial de la Hipertensión Arterial. :: NOTICIAS DE SALUD

La hipertensión arterial aumenta un 70% el riesgo de padecer deterioro cognitivo, según ha anunciado la Fundación Española del Corazón, con motivo de la conmemoración del Día Mundial de la Hipertensión, celebrado el pasado 17 de mayo. En España hay 11 millones de personas que padecen hipertensión arterial, concretamente, entre el 25 y el 30% de la población adulta española, porcentaje que aumenta con la edad, situándose a partir de los 60 años entre el 65 y el 70%

Ahora se ha dado a conocer que, aparte de ser el factor de riesgo cardiovascular más frecuente y la principal causa de morbimortalidad en el mundo, la hipertensión es un factor de riesgo de deterioro cognitivo. Este desgaste se traduce en la alteración de las funciones mentales, como la memoria, la orientación, el lenguaje y la conducta, lo que interfiere con la actividad e interacción social de la persona afectada. En grado avanzado es el equivalente a la demencia y puede deberse a múltiples causas, sobre todo alzhéimer y enfermedades cerebrovasculares. Según han demostrado recientes investigaciones, la hipertensión daña la estructura de los vasos cerebrales en la sustancia blanca, ubicada por debajo de la corteza cerebral. El flujo de sangre alterado y la disminución en la oxigenación lesionan la mielina que recubre las fibras nerviosas, lo que interrumpe los circuitos y desconecta los lóbulos frontales afectando a las funciones ejecutivas y comprometiendo los procesos mentales complejos como la resolución de problemas y la toma de decisiones

Los especialistas estudian si el tratamiento con antihipertensivos podría evitar la aparición de deterioro cognitivo. Por el momento, un estudio publicado en The Lancet Neurology ha demostrado que las personas que se tratan para la hipertensión reducen en un 13% la incidencia de deterioro cognitivo

Por otra parte, la Fundación Española del Corazón (FEC) ha recordado que los hipertensos tienen entre cuatro y seis veces más riesgo de padecer infartos cerebrales, y que un tercio de las personas que tienen hipertensión no lo saben, mientras que otro tercio no la tienen bien controlada.

Además del control médico de la enfermedad, mediante fármacos, hay otros factores que influyen en la hipertensión, uno de ellos es el excesivo consumo de sal que, según los especialistas, constituye la causa de uno de cada tres casos de hipertensión en España.

Nuestro país es el segundo en Europa en consumo de sal, con una media de nueve gramos diarios frente a los cinco que recomienda la Organización Mundial de la Salud, según ha informado la Sociedad Española de Hipertensión-Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial (SEH-LELHA) con motivo del Día Mundial de la enfermedad.

Los expertos aconsejan no superar los cinco gramos de sal diarios recomendados para mantener los valores de presión arterial en niveles aceptables y, en consecuencia, reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Añaden que, disminuyendo las proporciones de sodio, se ayuda a combatir la hipertensión arterial, primera causa de mortalidad en el mundo.

Desde la SEH-LELHA informan que el 80% de la sal que se consume proviene de conservas y precocinados por lo que, recomiendan ser más reflexivos a la hora de hacer la cesta de la compra y analizar detenidamente el etiquetado de los productos, a fin de determinar el aporte de sodio y de grasas saturadas totales en el alimento.

Entre los alimentos que más sal contienen, los embutidos, el pan, los lácteos y derivados y, sobre todo, los platos preparados son los que más sal aportan a nuestra dieta. De hecho, se ha demostrado que aproximadamente entre el 70 y el 75 por ciento del sodio consumido procede de alimentos procesados e ingeridos fuera del hogar, lo que se conoce como 'sal oculta', ya que desconocemos cuánta tomamos en cada comida.