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La atención sanitaria de un fumador cuesta cerca de 850 euros al año
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19.01.16 - DANIEL ROLDÁN

Una persona ajena a la nicotina cuesta al sistema 374 euros menos de media, según un estudio elaborado por neumólogos

 

Ser fumador cuesta dinero. No solo para quien es adicto al tabaco, que tiene que pagar unas cajetillas cada vez más caras. También es mucho más costoso para las administraciones, que invierten más en estos pacientes que en aquellos ciudadanos que no han tocado nunca un puro o un cigarrillo. A lo largo de un año, un fumador costará, de media, 848,64 euros a las arcas públicas; si el paciente no fuma, el coste se reduce hasta los 474,71 euros. Es una diferencia de 373,93 euros, según un estudio publicado en la revista científica Archivos de Bronconeumología.

Este sobrecoste generado por los pacientes fumadores está directamente relacionado con la mayor utilización de los servicios sanitarios evaluados, el mayor consumo de fármacos de uso crónico y con el incremento de los días de baja laboral por incapacidad temporal. «El hecho de ser fumador incrementa más del doble la probabilidad de ser una persona de elevado coste sanitario», explica la doctora Isabel Nerín, miembro del Área de Tabaquismo de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ). Esta neumóloga y otros compañeros de la Universidad de Zaragoza han analizado los costes de los fumadores para el Sistema de Salud de Aragón, donde se indican los precios de cada servicio. Por ejemplo, acudir al médico o al enfermero de atención primaria cuesta 36,25 y 33,46 euros, respectivamente. O el coste de una estancia en el hospital tiene un precio de 685,95 euros diarios.

Con estos datos, el estudio específica el valor promedio en un año. Así, mientras un paciente no fumador 'gasta' 334,74 en la hospitalización, el enfermo fumador tiene un coste de 663,99 euros. En fármacos crónicos, el enfermo al que no le gusa la nicotina tiene un coste de 95,86 euros, casi la mitad que un fumador (186,60 euros). «El tabaco da dinero, pero no es rentable para el Estado. Se gasta más en tratamientos médicos que en lo que se ingresa por los impuestos del tabaco», añade la doctora Nerín, quien además destaca que «los resultados obtenidos indican que en pacientes no fumadores la media de días de baja laboral por incapacidad temporal se sitúa en siete, mientras que en pacientes fumadores es de once».

«En pacientes exfumadores, tras el primer año después de dejar de fumar, se ha comprobado un aumento de la productividad laboral de un 4,5%, respecto a los trabajadores que continúan fumando. Dicha productividad crece con el tiempo hacia valores observados en trabajadores no fumadores», añade la experta, quien recalca que la prevalencia del tabaquismo en España es del 24% en mayores de 15 años. Sin embargo, el consumo de cigarrillos no afecta solamente a los trabajadores fumadores.

Por otra parte, el estudio de la Separ incide también en que los pacientes exfumadores pueden generar más gasto sanitario que los no fumadores en los primeros cuatro años después de la cesación. Otros estudios publicados demuestran que los pacientes exfumadores de menos de tres años suponen un 46% más de gasto de hospitalización. A partir de los quince años, el coste es similar a los que nunca han fumado. En relación a los costes indirectos, hay una evidencia consistente de que el tabaquismo incrementa tanto el riesgo como la duración del absentismo laboral.

El estudio revela que el coste anual por incapacidad temporal y pérdida de productividad es de 2.253,90 euros en fumadores y de 1.434,90 euros en no fumadores, una diferencia de 819,60 euros. «En el ámbito laboral, se deberían promover políticas y programas orientados a los trabajadores para fomentar el cese del hábito tabáquico, ya que supondría un ahorro económico y una importante mejora de la productividad laboral», afirma la doctora Nerín.